|
(foto:
Vicente García)
Al sur de la provincia de Mendoza (Argentina), en un sector
solitario del cordón de los Andes que traza el límite con
Chile, se erige un cono trunco sólo parcialmente glaciado: el
volcán Maipo (5.323 m). Su nombre proviene de Mapu que significa
"territorio o nación indígena", mientras que Mapuche
es "gente de dicho territorio". En los siglos XIX y XX se ha
reportado actividad volcánica en el Maipo cuatro veces, la última
en 1912, aunque no han sido más que exhalaciones persistentes de
humo. Fue ascendido por primera vez en 1897 por la Ladera Oeste por los
escaladores Konrads, Brandt, Pelzold, Kramer y Bergner.
El Maipo está aislado en medio de una meseta basáltica
a 3.300 metros sobre el nivel del mar, un gigantesco cráter de
unos 18 km de diámetro considerado por algunos una caldera volcánica,
aunque otros le atribuyen origen glacial. Se estima que data de hace unos
450.000 años. La cavidad es cruzada en varios sentidos por escoriales
de lava solidificada, testigos de las antiquísimas erupciones del
Maipo. Durante glaciaciones posteriores, gigantescos bloques de
hielo desplazaron estos depósitos de lava formando cúmulos
aislados en torno a la Laguna del Diamante, un espejo de aguas
verde-azuladas de 14 km cuadrados y una profundidad máxima de 70
m donde el reflejo majestuoso del volcán origina la figura perfecta
que da nombre al lugar. Su cuenca imbrífera es llenada por glaciares
y precipitaciones que la mantienen llena todo el año, a pesar de
que alimenta continuamente al importante río Diamante.
La belleza mística del lugar, reseco y ventoso, se realza aún
más por su vastedad y desolación, la transparencia del agua,
la suavidad y redondez de las piedras de las playas y el contraste marcado
entre la aridez y el furioso verde de la laguna.
En verano, el lugar alberga buena cantidad de vida silvestre autóctona:
guanacos, patos, zorros colorados, pumas, cauquenes, cóndores,
águilas moras, cisnes rosados. Las aguas son muy propicias para
la pesca de salmónidos, sobre todo la trucha fontinalis, aunque
hay un número reducido de arco iris de tamaño grande.
La flora de altura se reduce en su mayoría a arbustos en cojín
conocidos regionalmente como "yaretas", aunque en los
rincones húmedos del suelo volcánico se encuentran apretadas
almohadas verdes de verbenas y azórelas.
Expedición al Maipo
>>>>>
|